Hoy descubrí que es lo que hace que una persona me vuelva loca: su frescura.
Comer a sabiendas de que vas a pringarte, sonreír y enseñar esos dientes imperfectos que te disgustan y que a mi me encantan, sonrojarte pero continuar con tu discurso, saber que no tienes tu mejor cara y mofarte de ello, pisar el suelo recién fregado y partirte de risa, porque pedir perdón simplemente no te sale...
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